¿Por qué me emocionan tanto las libretas vacías?

habitar una libreta

Me emociona habitar una libreta 

Cada vez que encuentro una libreta vacía siento algo difícil de explicar. No veo simplemente papel. Veo estancias abiertas de par en par, habitaciones que están esperando a ser habitadas.

Veo preguntas que aún no existen. Conversaciones que todavía no han ocurrido. Sonrisas que aún no saben que van a nacer entre esas páginas. Y quizá también alguna lágrima que un día necesite un refugio más íntimo.

Cuando me siento frente a una hoja en blanco y lanzo el bolígrafo a rodar, ocurre algo mágico. Escribir no es solo plasmar ideas: es mi forma de habitar un lugar seguro. Es ahí, entre trazos sencillos y páginas despejadas, donde por fin encuentro mis suspiros de calma.

Soy una observadora de la vida. Voy caminando día a día recogiendo pequeñas semillas: la frase suelta de una conversación en el autobús, el brillo de una vela, el revoloteo de una abeja, la visita inesperada de un petirrojo, una escena de película que me encoge el corazón o ese humo cálido que se escapa de una taza de café.

Al principio, todas esas vivencias son solo susurros. Pero cuando me quedo a solas y abro mi libreta, esas pequeñas semillas empiezan a germinar. Se transforman en preguntas, se desordenan, se acomodan y terminan abriendo un abanico entero de historias por contar.

Al final me he dado cuenta que nunca busco un tema sobre el que escribir. Lo que realmente hago es conectarme con
una forma de mirar y expresar al mundo. 

Y quizá eso sea Aire Fresco: detenerse un instante, abrir una ventana, respirar, sentir y descubrir que la vida lleva mucho tiempo susurrándonos historias de múltiples formas y colores.

Y esto querida lectora, tambien es creatividad. Creatividad en su  estado más puro. 


Escrito por Montse V. 
Curadora de formaciones digitales. 
Exploro y selecciono espacios de aprendizaje transparentes y llenos de valor para que cultives tus saberes con total confianza y a tu propio ritmo.

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