Lo curioso es que no me hablaba de cansancio. Tampoco de falta de tiempo, ni de pereza.
Me hablaba de algo más profundo: sentía una desconexión total de sí misma. De esa parte suya que antes disfrutaba imaginando, probando cosas nuevas, jugando a crear algo sin presiones, sin buscar la perfección y sin expectativas.
¿Te suena esa sensación?
El peso de ser la responsable de todo
A veces, la vida se va llenando de capas. Pasas años siendo la responsable de que todo funcione: el trabajo, la casa, los hijos, las rutinas, las infinitas obligaciones del día a día... Te conviertes en una experta en resolver la vida de los demás y, poco a poco, dejas de hacerte la pregunta más importante de todas:
¿Qué cosas me hacen sentir viva a mí?
Nos acostumbramos a ponernos las últimas en la lista. Y en ese camino, esa chispa alegre y curiosa que todos llevamos dentro parece que se apaga.
Nos acostumbramos a ponernos las últimas en la lista. Y en ese camino, esa chispa alegre y curiosa que todos llevamos dentro parece que se apaga.
Pero déjame decirte algo que es una gran verdad: la creatividad nunca desaparece. No se va. Simplemente se queda ahí, sentada en una esquina de tu mente o de tu Ser, esperando pacientemente a que le des un poco de espacio.
El camino de vuelta a ti pasa por tus manos
Volver a conectar con esa versión tuya tan viva no requiere grandes revoluciones. No necesitas cambiar de vida de la noche a la mañana. El punto de partida puede ser algo tan pequeño y bonito como tus propias manos.
Actividades como el tejido, las manualidades, la pintura, la artesanía, la costura, dedicarte al bienestar con tus manos o incluso a la cocina creativa, son portales directos a la calma y a la reconexión.
Cuando te sientas a crear algo con las manos, pasa algo mágico:
-La mente se silencia.
-El ruido del día a día desaparece.
-Te concentras en los colores, en las texturas, en el presente.
-Te sientes viva.
-Cada célula de tu cuerpo se llena de luz.
No estás buscando crear una obra de arte para un museo, estás creando un momento de paz para ti. Y cuando terminas y miras eso que has hecho, da igual si tiene fallos, sientes un orgullo limpio. Sientes que has vuelto a habitar tu propia casa.
Date permiso para empezar
Para recuperar esa vitalidad no necesitas "tener talento" ni ser una experta. El talento es lo de menos. Lo único que necesitas es darte permiso.
Permiso para equivocarte, para mancharte los dedos, para probar, para dar vida a algo con tus manos y, sobre todo, para disfrutar del proceso sin juzgarte.
En este rincón de Habilidades Creativas he querido activar esta sabiduría ancestral, porque siento y creo firmemente en esto: que una aguja de crochet, un pincel, un trozo de tela o cualquier artesanía pueden ser el hilo conductor que te traiga de vuelta a ti.
La rutina nos apaga, pero crear nos devuelve la vida. ¿Decides darte permiso hoy?
Este viaje de vuelta a una misma tiene caminos diversos. Te invito a continuar leyendo: "La naturaleza te activa, te devuelve a ti, te despierta la creatividad" una mirada llena de luz para recordar el sendero de vuelta a casa.
Escritopor Montse V.
Curadora de formaciones digitales
(Selecciono y recomiendo formaciones digitales para que inviertas con confianza y sin perder tiempo)

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