La duda eterna vestida de protección


Hay una señora que vive dentro de nuestra cabeza.
No sé cómo se llama la tuya, pero la mía tiene una carpeta llena de excusas perfectamente ordenadas por colores. 😅

Y cuando aparece una oportunidad, una idea, proyecto, un cambio o cualquier cosa que implique salir un poquito de la zona conocida… ¡ZAS!

Sale ella.
—Uy… espera.
—¿Espera qué?
—Nada, nada… vamos a pensarlo.

Y tú te lo piensas.
Claro que te lo piensas.
Porque pensar está muy bien.
Es una actividad estupenda.
No sudas, no te despeinas y, además, puedes hacerlo tumbada en el sofá. 😂

El problema viene cuando empiezas a pensar lo mismo… Una vez.....Dos veces.....Catorce veces.
Y acabas haciendo una tesis doctoral sobre todas las cosas que podrían salir mal. 🤦

Entonces aparece las famosas dudas:
—¿Y si no funciona?
—¿Y si me equivoco?
—¿Y si no estoy preparada?
—¿Y si no es el momento?
—¿Y si espero un poquito más?

Y tú:
—Bueno… venga. 
Me lo pienso.

Y así, sin darte cuenta, la duda se pone un disfraz muy elegante y se presenta como «protección».

Qué lista ella!.
Porque parece que está cuidándote.
Parece que te está diciendo:
«No te preocupes. Yo solo quiero que estés segura.»

Pero…
¿Segura de qué?
¿De que nunca vas a equivocarte?
¿De que todo va a salir perfecto?
¿De que nadie va a criticarte?
¿De que no vas a sentir miedo?
¿De que vas a saber exactamente qué hacer en cada momento?

Porque si estás esperando esa seguridad… Ay, amiga.
Igual te toca esperar sentada toda la vida. 😂

Y mientras tú esperas a estar segura, la vida sigue.
El proyecto sigue en el cajón.
La idea sigue dando vueltas.
Ese curso sigue sin empezar.
Esa decisión sigue esperando.

Y tú sigues pensando.
Pensando.
Pensando.
Pensando.

Hasta que un día te das cuenta de que llevas tanto tiempo pensando en cambiar algo…..que lo único que ha cambiado es la fecha del calendario. ¡Ups!

Y aquí viene la pregunta incómoda:
¿Y si esa duda que crees que te está protegiendo… es precisamente la que te está frenando para que no evoluciones?

Mientras tú sigues dándole vueltas y más vueltas, quizá hay una vocecita que llevas tiempo intentando escuchar.

Tu intuición.
Esa que, probablemente, es bastante más sabia que tu miedo. Pero claro… el miedo hace mucho ruido.
Y la intuición, en cambio, suele hablar bajito.

Así que quizá lleva tiempo susurrándote al oído:
«A ver, criatura… ¿pero tú no ves que llevas tres años dándole vueltas a lo mismo?» 😂

Y ahí sigues....

Porque el miedo se ha puesto delante, ha cogido el megáfono y no te deja escuchar a esa parte de ti que, en el fondo, ya sabe por dónde quiere ir.

Necesitas dejar de darle tantas vueltas a la peonza.

Porque a veces no necesitas tenerlo todo claro.
Necesitas dar un pequeño paso y explorar a ver qué pasa....a ver que te depara el camino.

No necesitas eliminar el miedo. Necesitas decirle:
—Mira, majete, puedes venir conmigo… pero hoy no conduces tú. 😂

Porque el miedo puede acompañarte.
Las dudas también.
Puedes sentir inseguridad y avanzar.
Puedes no saber exactamente cómo hacerlo y empezar a descubrirlo por el camino.
Puedes equivocarte.
Puedes cambiar de opinión.
Puedes empezar pequeño.
Puedes volver atrás.
Puedes probar otra ruta.

Lo que no puedes recuperar es el tiempo que pasaste esperando a sentirte completamente preparada para vivir.


Dicen que el éxito está al otro lado del miedo.
Y yo añadiría una cosa: La vida también.

Así que la próxima vez que tu cabeza empiece con el:
—Bueno… vamos a pensarlo un poquito más…

Puedes escucharla.
Por supuesto.
Pero luego pregúntale:
—¿Estoy pensando para tomar una decisión… o para no tomarla? 😏

Porque quizá ya has pensado bastante.
Quizá ya has analizado todas las posibilidades.
Quizá ya has consultado al comité de expertos que tienes montado en la cabeza.

Y quizá…solo quizá…ha llegado el momento de romper esa barrera que tu sola te pones y empezar hacer algo.

Aunque sea pequeñito.
Aunque sea con miedo.
Aunque no tengas el mapa completo.
Aunque la señora de las excusas proteste un poquito.

Porque igual al otro lado del miedo no está ese monstruo enorme que imaginabas.
Igual hay una puerta. Y detrás…una versión de ti que llevaba tiempo esperando a que le permitas brillar!!

Dime... ¿Qué llevas demasiado tiempo pensando que quizá ya va siendo hora de empezar?

Escrito por Montse V. 
Curadora de formaciones digitales. 
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