Veo un universo en cada punto de crochet y me fascina!


Te confieso una cosa... puedo quedarme embelesada viendo a alguien hacer crochet.

Cuando por ejemplo, alguien teje un amigurumi, no es que esté esperando impaciente a ver cómo queda el muñeco. Aunque reconozco que también me encanta descubrir cómo algo que empieza siendo un simple hilo acaba convirtiéndose en un pequeño personaje con cuerpo, volumen y personalidad.

Además, yo también sé hacer crochet. Me encanta y he hecho mis pinitos, aunque no me dedico a ello en estos momentos. Así que conozco un poquito ese mundo de ovillos, puntos y paciencia.

Pero cuando observo a otra persona tejiendo, mi mirada se va mucho más allá de la labor que tiene entre manos.

Me fijo en su destreza, en la habilidad de sus dedos, en cómo maneja el hilo, en la precisión de cada movimiento. Me fascina ver cómo, puntada a puntada, algo va tomando forma ante mis ojos.

Pero también observo a la persona.

¿Te has fijado alguna vez en cómo mira alguien lo que está creando? ¿En la expresión de su cara, en el gesto de su boca, en la postura de su cuerpo, en la concentración que se refleja en sus ojos?

A veces parece que el mundo desaparece a su alrededor. Otras, sus manos se mueven con una soltura que parece que saben adónde ir antes incluso de que lo decida la cabeza.

Y yo me pregunto: ¿qué estará experimentando en ese momento?

No puedo saberlo. No puedo meterme en su mundo interior ni poner palabras a lo que siente. Pero hay algo fascinante en observar cómo una persona se entrega a lo que hace, cómo sus gestos parecen hablar de esa conexión entre ella y su creación.

Y entonces dejo de ver solamente un amigurumi.

Empiezo a ver muchas otras cosas que te quiero contar.

Porque, si lo piensas, un solo punto de crochet es como un pequeño universo, un proceso de creación cósmica y meditativa. 

A ver cómo te lo explico sin ponerme demasiado mística... ¡pero es que me parece increíble!

Un punto no es más que un bucle que se sostiene así mismo y sostiene al siguiente. Uno solo no dice nada, pero la repetición de ese gesto tan sencillo termina creando algo con volumen, con cuerpo, con vida propia.

¿No te parece fascinante que algo tan sencillo pueda dar lugar a algo tan complejo?

Es lo mismo que hacen las estrellas para formar galaxias o los átomos para dar forma a todo lo que tocamos.

Al final, tejer es una forma preciosa de atrapar el tiempo. Cada punto requiere un instante de atención plena, un suspiro, un pensamiento, un pequeño gesto que se suma a los anteriores.

Cuando sostienes un amigurumi terminado entre las manos, tienes algo más que un muñeco: tienes horas de trabajo, dedicación y creatividad materializadas en lana, con sus texturas, sus luces y sus sombras.

Para mi, mirar un amigurumi terminado es, literalmente, contemplar un universo de momentos acumulados.

¡Y hay algo más que me encanta! Un simple hilo es una sola dimensión, es una línea recta y veo como esa línea va curvándose sobre sí misma para colonizar el espacio en tres dimensiones. Se retuerce, se enlaza, abraza el aire y crea formas donde antes no había nada.

Hay una interdependencia absoluta entre cada punto, ninguno puede sostenerse solo. Es un reflejo perfecto de cómo todo en el universo está conectado.

Además, ¡bendita imperfección!
Si un punto queda un pelín más suelto o hay un pequeño despiste, para mí no es un fallo técnico. Es una fluctuación cuántica, una pequeña singularidad, un rasgo de identidad que hace que ese micromundo sea único y humano.

Y esos huequitos de aire que quedan entre punto y punto... son los que le dan flexibilidad al tejido, dejan pasar el aire y permiten que la pieza respire.

¡Hasta el vacío tiene su función!


Al final, me doy cuenta de que nuestra manera de mirar influye en lo que descubrimos en las cosas.

Hay quien mira reduciendo todo a una mínima expresión .Hay quien ve una pérdida de tiempo en tejer, quien ve un pasatiempo tonto y quien ve una obra de arte.

Y yo... bueno, yo miro con una amplitud desbordante... expansiva... diría que hasta artística. Veo en él toda la potencia de lo que puede llegar a ser.

Veo un mapa del universo entrelazado donde todo está conectado, donde las partes se unen y se sostienen unas a otras. Si tiras con fuerza de un solo hilo, todo se desmonta. Como en la vida misma.

Dime la verdad, ¿a ti también te pasa que te quedas embelesada mirando a alguien crear con las manos, o soy yo que me pongo demasiado profunda?😉



Escrito por Montse V.
Curadora de formaciones digitales.
Exploro y selecciono espacios de aprendizaje transparentes y llenos de valor para que cultives tus habilidades con total confianza y a tu propio ritmo.





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