Yo quería aprender a hacer bolsos a crochet… y cuatro chillonas aparecieron en mi ático


Hoy me escribía una artesana y me contaba la pelea interna que tuvo hace unos días después de leer uno de mis posts.

Y la verdad… me hizo mucha gracia su desparpajo. 

Le pedí permiso para compartirlo porque creo que, de una manera u otra, todas tenemos una pequeña tertulia montada en la cabeza cada vez que tenemos que decidir algo.


Me decía:
Hola Montse, quiero contarte algo que me ha pasado hace unos días. Y te lo cuento porque tú hablas mucho de las inseguridades y los miedos que tenemos, y qué razón tienes con cómo nos dejamos manipular por la loca de nuestro ático, jajaja… La mente.

Hace unos días estaba buscando información sobre algún curso para hacer bolsos a crochet, porque te confieso que me encanta esta habilidad artesana.

Entré en tu web de Habilidades Creativas, vi la recomendación del curso de bolsos de lujo y… bueno, verás el lío que se me montó en la cabeza en cuestión de segundos.

De repente, mi cabeza se convirtió en un plató de televisión con cuatro chillonas discutiendo a la vez.

Por un lado estaba la Motivada que daba botes en el sofá:
—¡Madre mía! ¡Imagínate con un bolso tejido por ti, con hilo bueno, un color elegante y unos acabados finos! ¡Vamos a ser la más elegante del barrio! Y si nos quedan bien… ¡hasta podemos vender alguno y sacar un extra!

Pero enseguida apareció La Aguafiestas, con los brazos cruzados:
—A ver, bonita, aterriza. ¿Otro curso? Pero si tienes ahí empezada la manta de grannys desde el invierno pasado. No vas a tener tiempo, te va a costar dinero y al final se te va a quedar la aguja muerta de risa en un cajón.

Entonces entró La Insegura, que es la más pesada de todas:
—¿Y si nos queda como un trapo deforme? Una cosa es tejer una bufanda recta y otra muy distinta hacer un bolso de lujo con asas, cierres y estructura. Que tú no tienes esa gracia fina… te va a salir torcido y te vas a frustrar.

Y para rematar apareció La Contable, calculadora en mano:
—Es verdad. ¿Y los materiales? ¿Y el curso? ¿Y si luego nadie nos compra nada?

Montse, te juro que me quedé mirando la pantalla del móvil con el café a medio tomar, escuchando todo aquel bullicio dentro de mí.

Hasta que solté una carcajada y dije:
¡HASTA AQUÍ!

Me levanté, me serví otra taza de café y me puse seria conmigo misma:

—A ver, pajarita. ¿Te gusta tejer?
—Me chifla.

—¿Te apetece hacer unos bolsos bonitos hechos por ti?
—Me apasiona la idea.

—Entonces, ¿qué es lo peor que puede pasar?
¿Que el primer bolso no quede perfecto?
Pues se deshace y se vuelve a tejer.

No estoy comprando un billete a la luna.
Estoy regalándome un rato para mí. Para desconectar del mundo. Para aprender. Para disfrutar creando algo bonito con mis manos.

Si después vendo alguno, fenomenal.

Y si no…

¡Me los pongo todos yo y me quedo tan ancha!😂

Así que mandé a la loca del ático a tomar viento, le di al botón de inscripción y no sabes lo a gusto que me quedé.

Ya he empezado.
Y estoy disfrutando como una enana!


Me encantó leerla y más con esa gracia...
Porque además, detrás de esa historia compartida, hay algo mucho más grande:
Cuántas veces queremos hacer algo que nos ilusiona y, antes de empezar, nuestra cabeza ya nos ha explicado por qué no deberíamos hacerlo.

Que si no tenemos tiempo.
Que si no somos suficientemente buenas.
Que si vamos a gastar dinero para nada.
Que si ya tenemos otras cosas empezadas.
Que si quizá no se nos da bien.
Que si… ¿y si…?
Y mientras tanto, pasan los días, las semanas, los meses metidas en el bucle de la indecisión.

Por eso, me quedo con algo que esta artesana hizo muy bien: dejó de discutir con sus voces y se puso a hacer.... Tomó acción porque era su ilusión. 

Y porque aprender algo nuevo no siempre tiene que convertirse en un negocio.

A veces puede ser simplemente eso:
un rato para ti.
Un reto.
Una curiosidad.
El placer de crear algo con tus propias manos.
Y descubrir que quizá eres capaz de hacer mucho más de lo que pensabas.

Y quién sabe…
A lo mejor después de ese primer bolso aparece otro.
Y otro.

Y quizá algún día alguien te dice:
—¿Dónde has comprado ese bolso?

Y tú puedes responder:
—No lo he comprado. Lo he hecho yo.

Y muy problamente te diga:
—¿Podrías hacer uno para mi?

Y tu te sentirás loca de alegría y le dirás que sííi!

Y eso, amigas…
también tiene un valor enorme. ❤️

Si llevas tiempo pensando en aprender a hacer tus propios bolsos de crochet, quizá hoy sea un buen día para dejar a la loca del ático hablando sola. 😅
El primer punto para crear algo bonito y elegante, solo puede darse cuando decides empezar.


Compartido por Montse V.
Curadora de formaciones digitales.
Exploro y selecciono espacios de aprendizaje transparentes y llenos de valor para que cultives tus habilidades con total confianza y a tu propio ritmo.







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