Cuando una pieza que llevas puesta tiene algo de ti, se nota. No es solo que sea bonita... es esa pequeña sensación que aparece cuando encuentras algo que encaja con tu manera de ser, con tus colores, con tu estilo … y hasta con ese puntito especial que no sabes explicar muy bien.
Y claro, si además puedes crearla tú misma, la cosa se pone todavía más interesante.
Porque ahí ya no estás simplemente eligiendo una joya. Estás jugando a ser la creadora de tus propios adornos.
Y fíjate que hay un material con un puntito bastante travieso que se presta muchísimo a jugar con él: la porcelana fría.
Hace años conocí a una mujer que, en sus ratos libres, hacía bisutería con este material. Tenía una gracia especial para crear sus piezas: pendientes, colgantes… pequeñas creaciones llenas de color, alegres y divertidas, de esas que ves en un expositor y enseguida quieres acercarte a cotillear.
Pero lo que más me gustaba de su historia era cómo disfrutaba haciéndolas.
Aquellas tardes eran su momento. Se sentaba, sacaba sus materiales, dejaba que aparecieran las ideas y se metía de lleno en su pequeño mundo creativo. Era su ratito de desconexión. Su momento flow.
Y cuando tenía unas cuantas piezas terminadas, ella misma preparaba unos pequeños expositores de madera para exponer sus piezas y los llevaba a diferentes tiendas de su zona. Hablaba con las dueñas, dejaba allí sus creaciones en depósito y acordaban un porcentaje de las ventas.
Así que, mientras la tienda tenía cosas originales que ofrecer a sus clientas, ella iba viendo cómo sus pequeñas creaciones encontraban nuevas dueñas… y de vez en cuando recibía ese dinerillo extra que siempre saca una sonrisa. 😊
No necesitaba fabricar cincuenta piezas porque “tocaba”. No tenía una fábrica ni ganas de convertirse en una máquina de producir. Creaba cuando le apetecía, cuando aparecía la inspiración y porque, sencillamente, disfrutaba muchísimo haciéndolo.
Y mira qué curioso…
Sin grandes planes ni complicaciones, había conseguido crear un pequeño círculo donde todas ganaban: la tienda, ella y la mujer que encontraba una pieza única que le hacía ilusión llevarse a casa.
Porque cuando disfrutas creando con esas manos inquietas de artesana, empiezan a suceder cosas bonitas.
Y quizá tú también tengas ganas de experimentar con la porcelana fría.
Puedes crear piezas para ti, hacer un regalo diferente a alguien especial o incluso descubrir que esas pequeñas creaciones que haces por puro placer, también pueden enamorar a otras personas.
Puedes jugar con las formas, los colores, las texturas y los acabados… Y poco a poco ir descubriendo qué ocurre cuando tus manos empiezan a darle forma a tus propias ideas. ✨
Precisamente para que puedas descubrir todo lo que puedes llegar a hacer con este material, hay un taller online que me parece una puerta de entrada maravillosa a este mundo creativo.
Porque quizá ahora estés pensando:
«Sí, sí… muy bonito todo, pero yo cojo un trozo de porcelana fría y seguro que me sale una patata con ojos». 😂
Tranquila. Que no cunda el pánico!
Nadie nace sabiendo.
En el taller vas a ir descubriendo paso a paso cómo trabajar la porcelana fría y cómo convertir una masa que, de entrada, parece bastante humilde, en piezas llenas de color y personalidad. Y recibirás consejos y el conocimiento de técnicas para crear piezas de calidad que sean resistentes y duraderas.
Y lo bonito es que no se trata de aprender a hacer un pendiente o collar determinado y repetirlo hasta el infinito como un robot.
Si..., vas a aprender hacer algunos modelos pero la idea es que empieces a jugar: 🎨 A probar una forma.
🎨 A mezclar un color.
🎨 A añadir un detalle.
🎨 A descubrir un acabado que no habías imaginado.
Si..., vas a aprender hacer algunos modelos pero la idea es que empieces a jugar: 🎨 A probar una forma.
🎨 A mezclar un color.
🎨 A añadir un detalle.
🎨 A descubrir un acabado que no habías imaginado.
Y entonces sucede eso tan maravilloso que conocemos bien las que disfrutamos creando: empiezas diciendo «a ver qué sale…» y terminas con un «¡Anda! ¿Y si ahora pruebo esto?» 😜
De ahí puede salir un par de pendientes para ti, un colgante para regalar, una pulsera que combine con ese vestido que tienes en el armario… o quizá una pequeña colección que un día termine compartiendo espacio en las vitrinas de una tienda bonita.
Quién sabe.
Lo que sí sabemos es que cuando aprendes a manejar un material y te das permiso para experimentar, las posibilidades se multiplican.
Si mientras leías todo esto has pensado: «Pues a mí me encantaría probar…» 👀
Hazle caso a esa vocecita.
Quién sabe… Quizá dentro de un tiempo seas tú la que tenga una cajita llena de pendientes y colgantes esperando encontrar a su próxima dueña. 😉
A veces las mejores aventuras creativas empiezan de la forma más sencilla: con las manos inquietas y ganas de trastear. ❤️
Escrito y Recomendado por Montse V.
Curadora de cursos digitales
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