​¿Sabes qué ocurre dentro de ti cuando creas?

​La creatividad no sirve solo para hacer cosas bonitas. Sirve para transformarnos por completo mientras la dejamos fluir y permitimos que se exprese.

​Te confieso que durante mucho tiempo pensé que cuando una mujer se ponía a modelar una joya de resina, a coser un lazo o a diseñar un tocado, simplemente estaba aprendiendo una técnica. Hoy te aseguro que ya no lo veo así.

Hoy siento con todo el corazón que, mientras nuestras manos dan forma a algo hermoso, hay otra creación muchísimo más importante que está ocurriendo en silencio: nos estamos construyendo a nosotras mismas. Y eso, amiga mía, lo cambia absolutamente todo.

​Porque cuando empiezas una pieza nueva no solo eliges hilos, cuentas, telas o colores. En realidad estás eligiendo confiar en ti.

Eliges seguir adelante aunque no salga idéntico a lo que imaginabas, eliges volver a empezar con una sonrisa si algo se rompe, y eliges abrazar la paciencia y creer que eres capaz de aprender lo que te propongas.

Parece que solo estás moldeando un accesorio sobre la mesa, pero la realidad es que estás dando vida a una mujer nueva, mucho más segura de sus pasos, más libre y conectada con su propia esencia.

​Cada pieza que terminas deja una huella imborrable, y no hablo del rastro en el taller, sino de lo que se queda grabado muy dentro de ti.

​Por eso me da un vuelco el corazón cuando escucho a alguien decir eso de "yo es que no soy creativa".

En realidad siempre sonrío y pienso en lo bonito que es ver cómo cambia esa idea.

La creatividad no es un don mágico reservado para unos pocos privilegiados del planeta; es una capacidad humana que late en todos nosotros.

Funciona exactamente igual que un músculo: cuantas más ganas le pones y más la usas, más se expande. Y lo más maravilloso de todo es que no solo crecen tus habilidades con los materiales, sino que creces tú a nivel personal.

​Quizá por eso tantas mujeres llegan a este mundillo de las manualidades artesanas buscando simplemente un pasatiempo para desconectar, y terminan encontrando un tesoro que no esperaban.

Encuentran una calma increíble en medio del ruido diario, recuperan esa ilusión brillante que la rutina a veces nos apaga, y vuelven a mirarse al espejo con un orgullo renovado al ver de lo que son capaces de hacer con sus propias manos.

​Fíjate si es potente este proceso que, ahora que se habla tanto de la inteligencia artificial y que algunos la miran con cierto recelo, yo prefiero verla como una compañera de viaje genial. Es una herramienta fantástica para despertar la imaginación, para explorar caminos nuevos y llenarnos de ideas frescas.

Pero hay algo que ninguna tecnología del mundo podrá hacer jamás por nosotras: sentir la emoción pura de crear.

​Ninguna máquina puede experimentar ese pellizco en el estómago, esa mezcla de dudas al empezar, de satisfacción al avanzar y de orgullo inmenso cuando sostienes entre tus manos algo terminado que hace unas horas solo existía en tu mente.

Esa vivencia es pura magia, es sagrada y es profundamente humana.

​La tecnología puede darnos un empujón y acompañarnos, claro que sí, pero quien sueña de verdad, quien se emociona y quien transforma un alambre, un trocito de tela o una gota de resina en una historia viva, seguimos siendo nosotras.

​Por eso estoy convencida de que crear es la forma más bonita que existe de madurar, de conocernos a fondo y de desenterrar talentos que ni sospechábamos que llevábamos dentro. Es la aventura de convertir una simple idea en algo real, que cobra vida y, en ese mismo trayecto, convertirnos nosotras también en una versión muchísimo más luminosa de quienes éramos ayer.

​Así que la próxima vez que te sientes en tu rincón a dar vida a un nuevo diseño, acuérdate de esto. No estás haciendo solo un accesorio para el cabello, una joya bonita, o un bolso de moda . Estás entrenando tu confianza, mimando tu paciencia y recordándole a tu corazón que tienes el poder absoluto de generar belleza.

Aunque parezca que solo trabajas con las manos, por dentro, estás floreciendo por completo. 🌸

Hace unos días tuve una conversación muy enriquecedora con una conocida que ama crear, y me dijo algo que sentí como una verdad que vibra en mi y en muchas artesanas y tambien artesanos:

​—"A veces pensamos que crear consiste en llenar una mesa de materiales, cuando en realidad consiste en llenar el alma de posibilidades".

​Quizá por eso la creatividad tiene algo de milagro. Empieza con una idea tan pequeña que casi da miedo pronunciarla, y termina convirtiéndose en algo que puedes tocar con las manos. Pero, mientras esa idea toma forma, también cambia por completo la manera en la que tú te miras, te sientes y te experimentas.

​Y entonces comprendes que nunca se trató solo de hacer una joya, un lazo, un muñeco de tela o un tocado. Se trataba de recordar quién eres cuando te permites crear.

​Porque la creatividad no ha venido a tu vida para que hagas cosas bonitas. Ha venido para enseñarte que tú también eres una obra en constante creación. Y que, cuando te permites brillar y creas desde el alma, terminas inundando de felicidad la vida de los demás.

​¡Disfruta el día con alegría!!

Escrito por Montse V. 
Curadora de formaciones digitales. 
Exploro y selecciono espacios de aprendizaje transparentes y llenos de valor para que cultives tus saberes con total confianza y a tu propio ritmo


Publicar un comentario

0 Comentarios