¡Una tejedora sin fronteras!

​Viajar a miles de años luz entre pantallas holográficas, motores de curvatura y agujeros de gusano tiene que ser fascinante, pero seamos sinceras: llega un momento en que tanta tecnología satura a cualquiera. 

Por eso, en los momentos de relax entre galaxia y galaxia, nuestra tripulante extraterrestre favorita ha encontrado el verdadero secreto de la felicidad terrestre: el crochet.

​Ni mapas estelares ni física cuántica. Ella se sienta junto al gran ventanal de la nave, saca su aguja y se abstrae del universo tejiendo mantas de colores con hilos que brillan en la oscuridad. 

Mientras el resto de la tripulación vigila los radares o analiza extrañas anomalías cósmicas, ella está a lo suyo, contando puntos y desconectando del estrés intergaláctico.

​¿Y si el verdadero lenguaje universal no son las matemáticas ni la música, sino saber hacer un anillo mágico perfecto? Al fin y al cabo, el crochet engancha en cualquier rincón del cosmos. 

​Y tú, querida tejedora... ¿también te sientes intergaláctica cuando coges la aguja? ¡Jaja! ♥️