Si mides tu camino con la regla de otros apagará tu creatividad


En un mundo donde estamos a un solo clic de ver los triunfos (y las fachadas) de todo el planeta, es baratísimo caer en la trampa de la comparación.

Miramos cómo lo hacen los demás y, casi sin darnos cuenta, empezamos a juzgar nuestros pequeños pasos con una regla que ni es nuestra ni nos sirve. Pero la realidad tras la pantalla es otra: lo que tú estás construyendo es un recorrido íntimo que solo te pertenece a ti.

Da igual que estés montando un blog, diseñando un taller desde la mesa del salón o rescatando un oficio manual: estás andando una vereda que responde únicamente a tu momento, tus recursos y tu energía. 

Mirar de reojo a qué velocidad van los demás solo sirve para dos cosas: desgastarte la cabeza y quitarle la gracia a lo que haces.

Cada proyecto tiene su propio clima

La prisa no hace que las manzanas maduren antes en el árbol. En esto de crear y emprender pasa exactamente lo mismo:

Tus circunstancias son solo tuyas: Lo que a otra persona le funciona porque tiene todo el día libre o un equipo detrás, para ti puede ser un agobio inasumible. Y no pasa nada. Tu tiempo, tu salud y tu tranquilidad mandan.

Avanzar a tu aire es libertad pura: Cuando te sales de esa carrera absurda en la que nadie te ha inscrito, te quitas un peso de encima. Tu energía se concentra en lo que de verdad importa: disfrutar de lo que estás haciendo y darle cariño.

La gente busca verdad, no fotocopias: El mundo ya está lleno de imitaciones y de recetas mágicas que prometen llegar a la cima en tres días. Lo que de verdad engancha y emociona a las personas es ver a alguien auténtico, que va a su ritmo y le pone su propio sello a las cosas.

El verdadero valor de ir a tu paso

Cada error del que aprendes en la tranquilidad de tu espacio y cada pequeño logro de tus tardes de trabajo van tejiendo tu historia. No hay ninguna meta esperándote al final con un trofeo; el premio es el camino diario y la satisfacción de ver crecer tu idea de forma sana, sin quemarte por el camino.

Quien camina a su propio ritmo llega mucho más lejos porque no se agota en el proceso.

Y a ti, ¿te ha pasado alguna vez eso de mirar lo que hacen otros en internet y sentir que te entra la prisa? ¿Qué haces para pisar el freno, volver a tu centro y recordarte que vas exactamente por donde tienes que ir?

¡Venga, cuéntamelo abajo en los comentarios, que ya sabes que me encanta leeros y aprender de vuestras vivencias!


Escrito por Montse V.
Curadora de formaciones digitales.
Exploro y selecciono espacios de aprendizaje transparentes y llenos de valor para que cultives tus habilidades con total confianza y a tu propio ritmo.



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